Tatita cachondo se regodea entre sus clientas más longevas
Juan Canales (70) enviudó en 1998, y desde entonces lleva su verdulería solo, usando sus encantos para conquistar a longevas y solitarias `amigas`. Este galán de largos y negros cabellos, tiene cuerda para rato en el ´ring de cuatro perillas´.
Por más de 50 años, Juan ha sido dueño de la verdulería “Rosita”, nombre dado en honor a su esposa, único establecimiento de toda la manzana. Su local ubicado en Dos Sur 5290, Independencia, es visitado diariamente por vecinos, residentes peruanos e incluso drogadictos. Pero son, sin duda, ´las vecinas´, viudas en su mayoría, las que pasan más horas con el también fanático de Elvis Presley. Encontrando en él buena compañía y gran empatía.
Hace 13 años, ´ojitos lindos´ vivió su más profunda pena: la muerte de su esposa, Rosita. Desde ese día, siente y expresa que la soledad invade su vida, pero sin embargo su propia hija se encargó de echar por suelo su autodefinida soledad. Es más. El séquito de clientas, mujeres mayores de 60 años, van a su local más que por comprar, por su compañía.
Juan tiene gran llegada con las mujeres del barrio, las cuales reconocen que es una buena persona y muy seductor. El frescolín de 1,75 metros despliega su Don Juan interior y a punta de regalos, principalmente fruta y el hablar coquetamente al oído, hace que se le `caigan los calzones` a cualquiera de sus chiquillas.
. Actualmente, Canales disfruta de su vida. No así como en su infancia que desde muy pequeño tuvo que trabajar y abandonar la escuela, a los 12 años. “Miraba con envidia como los cabros jugaban a la pelota y yo tenía que ayudar a mi mami”, relata.
Sus hijas, nietos y bisnietos reconocen lo extrovertido que es y sienten que se merece todo lo bueno que está viviendo. “Jamás disfrutó de su infancia, ahora está en la cúspide de su vida”, dice el conchito, Juanita Canales.
Siempre intenta estar alejado de problemas y conflictos. Es así como vecinos reconocen en él a una gran persona que siempre está disponible para los demás. Sobre todo para las mayores de 55 años, las que pasan el día entero en el local del semental de la tercera edad buscando su mejor atención al cliente´.
Margot Landeros (66), es clienta desde el 1976 y hace seis años que `pisó el palito´. Reconoce que es celosa de todas las mujeres que visitan al católico seductor, porque se deja querer, “Hay que corretearlas a palos literalmente”. Sin embargo, intenta mantener todo en el anonimato. Ella está casada y su esposo está enfermo hace exactamente seis años.
La parejita siente que están pecando, pero aluden a que el amor es más fuerte. La idea de sentirse solos les asusta, por lo que creen que mientras sean felices y el ´Hugh Hefner del Dos Sur´ funcione, valdrá la pena el sacrificio. Razón por la cual Margot se alejó de la iglesia, no así Juan que es un sólido católico y devoto de la virgen de Santa Rosa de Lima, a la quien pide todas las noches por sus padres y esposa, hijos, nietos y bisnietos y por él para que le dé salud y fuerza para trabajar.
La hace piolita el ´potrón´, dejando en claro dos cosas: lo cortés no quita lo caliente y que nunca es tarde para explotar la vida sexual de las personas. Mientras no le falle el cucharón, aunque según sus cercanos le queda cuerda para rato. Así como el tatita `poncio` y sus mujeres, son muchos los abuelitos del barrio que estando solos, se las arreglan para olvidarlo y buscan compañía entre ellos. Ante esto el cotizado `tatita lolero´ Juan Canales, humildemente, padece a quienes no pueden hacerlo.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario